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JARDINES DEL FUTURO

¿Haz notado que ya no llueve como antes? Es una típica frase en una conversación hoy en día. Y efectivamente la lluvia y las estaciones climáticas no son lo mismo que conocimos hace 30 años. Esto debería importarnos mucho ya que si el clima sigue cambiando a tal ritmo en 30 años más nos veremos enfrentados a un mundo muy distinto y ante ese escenario tenemos ideas para tu jardín que es uno de los primeros afectados.

Desde tiempos ancestrales el enfoque de un jardín estuvo más en lo artístico y sensitivo que en lo funcional, es decir, que ha sido un espacio asociado a la contemplación más que al uso mismo del espacio. En la actualidad nos encontramos en nuevas circunstancias y limitantes ya que la población mundial ha incrementado y el espacio disponible es cada vez más escaso y caro, por lo que al diseñar un jardín se piensa más en optimizar el espacio y que éste además nos brinde la posibilidad de usarlo en función de nuestras necesidades cotidianas. El cambio climático de los últimos años nos enfrenta nuevamente a la necesidad de replantear el concepto de jardín; las lluvias torrenciales, las olas de calor y extrema sequía serán la tónica hacia el año 2050 por lo que será imperativo diseñar y plantar nuestros jardines con especies que se adapten a estas condiciones y nos permitan también aminorar los efectos erosivos del clima extremo sobre el suelo y nuestras ciudades.

El “cambio climático” se refiere a una variación importante del clima predominante en los últimos siglos y está atribuido, directa o indirectamente, a la humanidad y sus actividades como civilización, que modifica la concentración normal de gases que componen la atmósfera que habitamos. Este cambio se vuelve peligroso porque amenaza gravemente al equilibrio ecológico lo que trae como consecuencia una alteración de las condiciones bajo la cuales vivimos y producimos alimentos, es decir, la economía mundial. La WWF define como cambio climático peligroso un aumento de la temperatura media global por sobre los 2ºC y se proyecta que para el año 2100 este aumento de la temperatura media habrá alcanzado los 4ºC.

La causa del aumento de la temperatura se debe al llamado “efecto invernadero”, que se produce por la excesiva concentración de CO2 (dióxido de carbono) presente en la atmósfera. Existen dos factores que aumentan tanto la concentración del CO2 en el aire: el primero son las emanaciones directas de este gas que produce la actividad industrial y el segundo la cada vez menor masa vegetal existente causada por la tala indiscriminada. (Son las plantas las que captan este CO2 de la atmósfera y lo usan para sus procesos de fotosíntesis, ayudando a mantener un equilibrio gaseoso ideal).

¿Cómo te puedes preparar?

La adaptación de jardines a las nuevas condiciones climáticas debe trabajarse tanto a nivel de urbanización y parques públicos como de jardines particulares. Los urbanistas y paisajistas deberán considerar que nos enfrentaremos a lluvias torrenciales, granizo, olas de frío y olas de calor, sequías, vientos fuertes e incendios forestales. Para esto lo ideal es prevenir y diseñar con: sistemas de drenaje y colectores de agua de alta capacidad, áreas verdes sobre superficies inundables temporales, reforestación de bosques urbanos con especies autóctonas resistentes, uso de sistemas de riego eficientes, mantener altos contenidos de materia orgánica en los suelos para ayudarlos a retener agua, acopio de aguas lluvias para reutilización y áreas públicas protegidas del viento.

Estamos muy acostumbrados a cultivar especies introducidas en nuestro jardín y las conocemos desde hace tantos años que las consideramos parte de nuestro entorno natural, pero no lo son. El problema de mover una planta a un nuevo hábitat es que la exponemos a condiciones para las cuales no ha tenido oportunidad de adaptarse, porque la resistencia a ciertas plagas o condiciones climáticas es algo que cada planta ha adquirido con millones de años de lenta y progresiva evolución. Algunos ejemplos de esto son plantas que adoramos y cultivamos, pero vemos siempre bajo el ataque de plagas y hongos que nos cuesta mucho controlar. Así sucede con el Limonero y la Arañita roja, el Rosal y la Roya, la Camelia y la Botrytis, el Laurel enano y los Pulgones, solo por mencionar unos pocos. Una de las principales tareas que tenemos por delante como amantes del jardín es comenzar a diseñar en función de las condiciones climáticas y no de nuestros antojos o modas predominantes.

Hemos preparado una pequeña guía para que puedas orientarte mejor a la hora de elegir las especies introducidas que han desarrollado resistencia a ciertas condiciones y que ayudarán a la vida de tu futuro jardín.

Especies resistentes al viento

  • Acebo
  • Mirto
  • Fresno
  • Ginkgo
  • Abelia
  • Azalea
  • Agracejo rojo
  • Ceanoto
  • Heliotropo
  • Kerria
  • Mahonia
  • Nandina
  • Rododendro
  • Romero
  • Lavanda

Especies resistentes a la sequía

  • Palma datilera
  • Sedum
  • Echinacea
  • Verbena
  • Amapola
  • Euforbia
  • Hinojo
  • Iris
  • Romero
  • Lavanda
  • Salvia
  • Santolina

Especies resistentes a inundaciones

  • Sauce
  • Cala
  • Iris sibirica
  • Papiro
  • Astilbe
  • Pontederia
  • Cornejo
  • Clematis
  • Miscanthus
  • Carex
  • Phormium
  • Equisetum

Especies resistentes a las heladas

  • Agracejo rojo
  • Brezo
  • Rododendro
  • Heleboro
  • Dimorfoteca
  • Dafne
  • Forsitia
  • Manzano de flor
  • Abedul
  • Tilo
  • Madroño
  • Boj
  • Cotoneaster
  • Romero
  • Calistemon
  • Hiedra

Es importante que seas un jardinero informado y activo, averiguando sobre las alternativas de plantas que dispones en tu zona para lograr un espacio adaptado al nuevo ciclo climático. Y recuerda que, frente a la duda, siempre la mejor opción son las especies nativas y locales que están adaptadas a las condiciones predominantes. Te ahorrarás horas de trabajo, litros de agua y muchos malos ratos.

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