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CUIDADOS DE PLANTAS ACIDÓFILAS

¿Te has encontrado con el término “acidófilas” y no has terminado de comprenderlo? Si tu respuesta es sí, entonces esta nota es para ti.

La acidez o alcalinidad del suelo influye directamente en la salud de las plantas y es, por tanto, fundamental entenderlo si pretendemos cultivar un jardín sano. Si eres amante de las camelias, hortensias, y azaleas, toma nota de los siguientes consejos.

Todas las plantas reaccionan al pH del suelo, que es una medida de la acidez o alcalinidad en una escala del 0 al 14. Mientras más bajo el número, más ácido es el suelo; al movernos escala arriba, el suelo se vuelve más alcalino (o básico). Cuando el suelo está asociado a plantas que corresponden con el pH, entonces la planta podrá tomar los nutrientes del suelo, permitiéndole crecer de manera saludable. En Chile, los suelos del norte son alcalinos, los de la zona central son más neutros y los del sur llegan a ser ácidos.

La mayoría de las plantas crecen bien en un rango de pH cercano al neutro, con una ligera tendencia a la acidez, cercano al 6,5 en la escala de pH. Algunas plantas, como lavanda y romero, prefieren suelos alcalinos, con pH sobre 7. Otras prefieren condiciones más ácidas, sobre 5,5; estas plantas son las que llamamos comúnmente ácidas o acidófilas, ya que requieren un suelo ácido para poder tomar los nutrientes necesarios que las hacen crecer, florecer, y producir frutos.

Algunas plantas acidófilas populares incluyen rododendros, azaleas, arándanos, papas, frutillas y camelias. Cuando plantamos y cuidamos plantas ácidas, es importante que sus requerimientos de pH y humus estén solucionados. Hay varias maneras fáciles de lograr esto:

Primero, determina el pH de tu suelo usando un medidor de pH o pH-metro. Una manera más elaborada es enviar una muestra de suelo a un laboratorio donde podrán informarte sobre esto y también del contenido de cada nutriente, lo que puede ser muy útil. Esta última manera se usa comúnmente en plantaciones agrícolas o diseños de jardines a gran escala.

Si el pH es mayor que 6,5 es momento de acidificar el suelo. Algunos materiales orgánicos que ayudan a bajar el pH son las hojas de pino, turba, mulch de corteza, compost de hojas, y restos de café. Puedes agregar estos componentes cuando prepares el suelo para plantar, o usarlos una vez al año como mulch para mantener la acidez del suelo.

El sulfato de fierro mezclado en el agua de riego, es otra manera de bajar el pH. Para bajarlo en un punto completo, por ejemplo, de 7 a 6, necesitarás agregar 4 gramos por cada litro de agua. Si tienes un suelo muy arenoso, usa sólo 2 gramos.

Guarda los restos de café, que son ricos en nutrientes, y aplícalos en una capa delgada, de no más de 2 cm, justo debajo de la planta, para mantener bajo el pH del suelo. Bastará con hacer esta aplicación 3 o 4 veces al año.

Otro tip de la cocina es reciclar las sobras del jugo de los pepinillos, que es a base de vinagre, y mezclarlo con 20 partes de agua, para luego regar las plantas. O sencillamente, incluye todo el jugo de pepinillos, bolsas de té, y restos de café en el compost de siempre, para asegurarte de obtener un compost con pH ácido, y luego aplica este compost a tus plantas con frecuencia. Jamás uses guano para fertilizar tus acidófilas, pues este aumentará el pH del suelo rápidamente.

Una señal común de que las plantas ácidas están en un suelo muy alcalino para ellas, es cuando las hojas se vuelven amarillo-verdosas, una condición llamada clorosis férrica. Las plantas se vuelven cloróticas cuando no logran acceder a nutrientes como fierro o manganeso, debido al pH alcalino. Si la planta pasa mucho tiempo en estas condiciones, podría sufrir pérdida de hojas, aborto floral, falta de vigor general, y susceptibilidad a plagas.

Los árboles y arbustos acidófilos suelen tener un sistema radicular muy superficial. Cuando los plantes asegúrate de cavar un hoyo grande y profundo, y enmienda suelos arcillosos. También es importante no sobre-fertilizar, ya que las raíces al estar tan cerca de la superficie podrían quemarse con facilidad. Para promover un enraizamiento profundo debemos regar con menos frecuencia y riegos más profundos, de esta manera la planta atravesará el suelo buscando el agua necesaria.

Las plantas que prefieren un pH bajo, normalmente requieren cuidados similares a la hora de fertilizar, regar, y tratar plagas. Cuando diseñes tu jardín, planea mantener todas las acidófilas juntas, así será más fácil darles el cuidado que requieren.

Aquí te dejamos una guía de productos que te servirán a la hora de cuidar tus plantas acidófilas.

1- Fertilizante sulfato fierro

2- Fungicida captan polvo mojable

3- Fungicida oxicloruro cobre polvo mojable

4- Tierra acida 25 litros Roots

5- Tierra acida 25 litros Anasac

6- Kit básico test ph cloro piscinas

7- Corteza de pino

8- Turba seleccionada

9- Fertilizante azaleas

No olvides hacer un test de pH del suelo y planificar las enmiendas necesarias a tiempo. Tus rododendros, hortensias y azaleas te lo agradecerán ofreciéndote hojas verdes, brillantes y una floración colorida y abundante. ¡Manos a la obra!

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